Es esa locura el aliciente de esta vida. Puede que nos jugásemos la vida, quién sabe lo que hubiera pasado si la corriente nos hubiese arrastrado. Pero en ningún momento tuve conciencia de ello. Todo lo contrario, como se puede escuchar en el vídeo, mi reacción cuando me escurro por el fango y me meto hasta el cuello, es reirme. Reirme de mí mismo, de la situación, de la locura que nos había llevado hasta allí.
Lo único que puedo decir es que me lo pasé en grande, que me reí como hacía tiempo no lo hacía.
Cuando llegamos al río y vimos como iba, la locura se apoderó de nosotros. He de decir que normalmente no lleva tanta agua, apenas un reguero, pero en ese momento estaba soltando agua la presa. Alfonso no se lo pensó, y rápido lanzó las zapatillas al otro lado. En ese momento la risa nos invadió, y más aún cuando empezó a cruzar el río y la corriente se lo llevaba. Fue apoteósico, se nos partía el pecho de reírnos. No de Alfonso, sino de la situación, de una situación que no habíamos buscado, ¿o sí?.
Quién sabe, lo único cierto es que lo pasamos genial, y que son momentos como éstos los que hacen que la vida salga de la rutina diaria.
Podéis ver el vídeo aquí:
Los Explorer en Remojo from Explorer Video on Vimeo.