Con la idea de alimentar el alma y huir del tedio del día a día, me metí anoche en Wikiloc. No tenía claro dónde quería ir.
Recordando aquellos lugares que me han hecho sentir bien al acabar la ruta, vino a mi mente un lugar que es sorprendente: La Hoya de San Blas. Pero cuando subía a este magnifico mirador, donde en los días despejados se ve perfectamente la silueta de Madrid, la ruta me parecía corta. Bendito invento el GPS, gracias al cual en Wikiloc he encontrado una ruta que colmaba mis necesidades: Soto del Real-Puerto de la Morcuera-Hoya de San Blás-Soto del Real. Y si además hay senderitos, pues mejor que mejor.
La subida desde Soto del Real al Puerto de la Morcuera no la había hecho nunca. En mi época de estudiante, cuando los viernes no tenía clase, la hacía desde Miraflores. Es bastante parecida, porque llega un momento en que ambos caminos se unen. Subida con alguna rampa dura y tramos con piedras sueltas, entre pinares y robles. Hasta que llegas a la carretera, a dos kilómetros del puerto.
Pero una vez en el puerto, con el subidón de haber llegado hasta allí, empieza lo mejor. Un sendero que sale a la izquierda antes de llegar al cartel que indica lo alto paso montañoso, hace las delicias de los amantes de los single-track. Bajada rápida, que en algunos tramos, en esta época, los arroyos invaden el camino, y algún tramo con una buena caída hacia la izquierda, hacia el fondo del valle.
Finalizado el sendero, se sale de nuevo al camino de subida, para al poco tiempo desviarnos por un camino, que llano o en ligera subida, nos lleva a otro sendero bien divertido, sin apenas dificultad técnica, que en poco tiempo nos dejará en la subida final a la Hoya de San Blas, a 1450 metros de altura. El mirador de la Hoya, es un buen lugar para aparcar la bici y relajarse ante la inmensidad de la llanura. A lo lejos, las torres de la prolongación de la Castellana. Qué lejos están, y a la vez tan cerca. Lugar de encierro de oficinistas, que ven pasar la vida encerrados entre cristales.
Desde la Hoya, volviendo sobre nuestros pasos, al poco comienza un sendero que es espectacular. La última vez que lo hice, los troncos serrados estaban en mitad del camino, pero hoy no ha sido así. Ha sido increíble. Tramo rodable de 50 cms de ancho, con una longitud en algunas rectas de 200 o 300 metros, suficiente para llegar a velocidades de impresión. Y al final de la recta, una zeta que te hace frenar para ajustarte al ángulo de la curva, que no siempre es posible conseguir. A todo esto, pocas piedras. Bajada disfrutona total, apta para todos los públicos.
Y desde aquí, en el fondo de la depresión de la Hoya, en apenas unos minutos estamos en Soto del Real.
Esta ruta me ha dejado una muy buena impresión. Si, he alimentado el alma, lo suficiente para aguantar hasta la próxima salida.
Piensa menos, monta más.
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