domingo, 7 de junio de 2009

Del Puerto de la Morcuera a la Hoya de San Blas.

A veces pienso en la banalidad de las cosas que tenemos. Nos pasamos media vida comprando cosas, pensando que esto o aquello nos dejará definitivamente satisfechos. Pero lo realmente importante es alimentar el alma, el interior de uno mismo. Se puede hacer de múltiples maneras. Una de ellas, es montando en bici.



Con la idea de alimentar el alma y huir del tedio del día a día, me metí anoche en Wikiloc. No tenía claro dónde quería ir.

Recordando aquellos lugares que me han hecho sentir bien al acabar la ruta, vino a mi mente un lugar que es sorprendente: La Hoya de San Blas. Pero cuando subía a este magnifico mirador, donde en los días despejados se ve perfectamente la silueta de Madrid, la ruta me parecía corta. Bendito invento el GPS, gracias al cual en Wikiloc he encontrado una ruta que colmaba mis necesidades: Soto del Real-Puerto de la Morcuera-Hoya de San Blás-Soto del Real. Y si además hay senderitos, pues mejor que mejor.

La subida desde Soto del Real al Puerto de la Morcuera no la había hecho nunca. En mi época de estudiante, cuando los viernes no tenía clase, la hacía desde Miraflores. Es bastante parecida, porque llega un momento en que ambos caminos se unen. Subida con alguna rampa dura y tramos con piedras sueltas, entre pinares y robles. Hasta que llegas a la carretera, a dos kilómetros del puerto.



Pero una vez en el puerto, con el subidón de haber llegado hasta allí, empieza lo mejor. Un sendero que sale a la izquierda antes de llegar al cartel que indica lo alto paso montañoso, hace las delicias de los amantes de los single-track. Bajada rápida, que en algunos tramos, en esta época, los arroyos invaden el camino, y algún tramo con una buena caída hacia la izquierda, hacia el fondo del valle.











Finalizado el sendero, se sale de nuevo al camino de subida, para al poco tiempo desviarnos por un camino, que llano o en ligera subida, nos lleva a otro sendero bien divertido, sin apenas dificultad técnica, que en poco tiempo nos dejará en la subida final a la Hoya de San Blas, a 1450 metros de altura. El mirador de la Hoya, es un buen lugar para aparcar la bici y relajarse ante la inmensidad de la llanura. A lo lejos, las torres de la prolongación de la Castellana. Qué lejos están, y a la vez tan cerca. Lugar de encierro de oficinistas, que ven pasar la vida encerrados entre cristales.



Desde la Hoya, volviendo sobre nuestros pasos, al poco comienza un sendero que es espectacular. La última vez que lo hice, los troncos serrados estaban en mitad del camino, pero hoy no ha sido así. Ha sido increíble. Tramo rodable de 50 cms de ancho, con una longitud en algunas rectas de 200 o 300 metros, suficiente para llegar a velocidades de impresión. Y al final de la recta, una zeta que te hace frenar para ajustarte al ángulo de la curva, que no siempre es posible conseguir. A todo esto, pocas piedras. Bajada disfrutona total, apta para todos los públicos.







Y desde aquí, en el fondo de la depresión de la Hoya, en apenas unos minutos estamos en Soto del Real.

Esta ruta me ha dejado una muy buena impresión. Si, he alimentado el alma, lo suficiente para aguantar hasta la próxima salida.

Piensa menos, monta más.

domingo, 25 de enero de 2009

En estos días...

Estos días de tanto viento desconciertan a uno. No sabes qué hacer. ¿Salgo? ¿No salgo?

El viernes salí. El viento tumbaba la bici, pero me daba igual. Estaba disfrutando como un crío. No todos los días se tiene la oportunidad de salir a montar con este viento. Eso de que te frene la bici cuando viene en contra es algo digno de sentir. Y cuando lo tienes a favor... ¡Qué gozada!
Pero lo mejor de la salida fue el final. Pegué un frenazo brusco, descabalgué y me tumbe en una pradera cerca de casa. A tomar por saco todo. Qué sensación, qué tranquilidad, qué placer. Sentir el fuerte viento a tu alrededor, el batir de las ramas de los olivos... ¡Qué no se acabe el viento!

Bueno, si, que se acabe, que un rato es divertido, pero hoy es domingo y entre el viento y la lluvia no se ha podido salir, y eso ya no mola tanto.

Hice 15 kilómetros, con el viento unas veces a favor y otras en contra, y me gustó mucho. Quizá tenemos el viento demonizado, cuando tampoco es tan malo.

Lo peor de la salida ha sido ver que han cortado la ruta del quijote por las obras. Y, claro, yo no me iba a dar la vuelta, asi es que ahí estaba yo, entre los pedazo de camiones. Por un momento me he sentido como Don Quijote con los molinos. En fin, hay que buscarle el lado divertido a las cosas.

Ya sabéis: nieve, haga viento, llueva... No dejéis de montar. Todo tiene su lado divertido.