La libertad es algo que el ser humano de hoy en día echa en falta, quizá porque apenas tenemos tiempo para nosotros mismos. Y es en los ratos en que uno agarra la bici y pedalea con rabia, cuando realmente nos sentimos libres.
El día amaneció nublado. Era de esos días en que asomas la cabeza por la ventana cuando te levantas y te dices: "Puff, ¿qué hago, me levanto o sigo durmiendo?" Pero tenía ganas de libertad, ganas de esforzarme, ganas de completar una ruta que había diseñado para el GPS y que iba a suponer 60 kms, con 1300 metros de ascensión acumulada, un reto para alguien que llevaba como 4 meses sin hacer algo así.
Asi es que me dirigí a Ventas con Peña Aguilera, lugar de inicio de la ruta. El comienzo de la misma es divertido, una zona rápida para llegar a un sendero que debe tener unos 6 kms.
En el sendero reina el silencio, sólo roto por los animales que se cruzan y rompen a volar cuando te acercas.
No sé calcular los años que debe tener este camino, pero debe ser bien antiguo, como muestra este puente, que da nombre al camino.
A partir del puente el camino se ensancha un poco. Quizá porque tiene un mayor uso ganadero, aunque no dura mucho. De nuevo vuelve a estrecharse, con subidas y bajadas cortas, hasta llegar al río, que en estas fechas lleva bastante agua, asi es que bici al hombro y a cruzarlo, por estas enormes piedras.
Tras cruzar el río, se entra en la Cañada Real Segoviana, que sin más complicación, nos llevará al Puerto del Marchés, paso natural entre la provincias de Toledo y Ciudad Real. El camino es frecuentado por las vacas, que campan a sus anchas, como debe ser. No se meten con nadie, aunque asusten con sus enormes cuernos.
Una carreta abandonada en el camino me dice que no soy el único que ha sufrido las cuentas de estos lares.
En realidad el puerto es una subida corta, pero realmente dura, con fuertes pendientes, sobre todo al final, donde mantenerse sobre la bici es más una prueba moral que física.
Pero el sufrimiento es pasajero, y al final, andando o montado, se llega al final. Pensaba bajar por la cañada, pero no pude resistirme a una bajada espectacular que se cruzó en mi camino.
Ya estoy en el lado de Ciudad Real, y presiento que pronto va a empezar a llover.
Empieza a chispear. No es muy molesto, pero aun me queda bastante para llegar al coche y estoy empezando a preocuparme. Para colmo, en la bajada el pedal se ha golpeado con una piedra, la cala de la zapatilla no encaja. Me deben quedar 30 kms.
Se acaba la parte de la ruta que transcurre por Ciudad Real, tan cerca de Cabañeros, y hay que volver a cruzar los montes para regresar a Toledo. La subida empieza por asfalto, pero al poco hay que coger un camino, que del poco uso está desapareciendo. Las cuestas ya me pesan demasiado, y en algunos tramos, los más pendientes, tengo que bajarme de la bici.
Pero las vistas hacen bueno cualquier esfuerzo.
A la vista ya está el puerto, cerca del Cerillón, que está en el mismo cordel que el Puerto del Marchés.
La idea después de coronar el puerto es rodear el Cerillón, para bajar y encontrarme con la Cañada que me llevará al Puerto del Milagro. La lluvia empieza a hacerse fuerte, pero el sendero por el que voy hace que todas las penas no lo parezcan.
Pero el día no podía ser perfecto, y ya en la bajada me encuentro con una valla que tengo que saltar, con lo que ello supone, y más teniendo que pasar la bici por encima. Tras saltarla y bajar un poco campo a través, me encuentro con un camino que pasa junto a una casa. Salvado me digo, pero al poco de estar bajando me encuentro con una puerta. Por suerte, ésta no está cerrada. Menos mal. Ya me encuentro en la Cañada, y de ahí al Puerto del Milagro hay poco. Pero la lluvia cae con fuerza, y el camino ya empieza a tener charcos importantes.
De aquí al punto de partida apenas hay 20 minutos y cuesta abajo o llaneando.
El día ha sido duro. Llevaba tiempo sin meterme 60 kms para el cuerpo, con 1200 metros de desnivel. Lo malo del día ha sido la maldita valla. Pero que me quiten lo bailao.
Tendré que repetir, para intentar completar la ruta sin saltar ninguna valla.
A veces me pregunto: ¿por qué repetimos una y otra vez, si sabemos que vamos a sufrir?
1 comentario:
Muy bonita la ruta. Yo he realizado algunas por la zona, si quieres verlas te dejo el link:
Montes de Toledo
Saludos,
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